Al abrir nuestra aula virtual hablábamos de cruzar un umbral. Volvemos hoy, al cierre del taller, sobre esa imagen.
Sabemos que el umbral es el escalón de entrada a una casa, pero en arquitectura también es el madero que sostiene el muro por encima de la entrada. Una hermosa simbología para pensar el trabajo de un taller. Una línea que invita a ser traspasada, y también el soporte de ese hueco que atravesamos para ingresar a un lugar tibio, donde seguramente habrá un fuego prendido. Piso y sostén.
Sabemos que el umbral es el escalón de entrada a una casa, pero en arquitectura también es el madero que sostiene el muro por encima de la entrada. Una hermosa simbología para pensar el trabajo de un taller. Una línea que invita a ser traspasada, y también el soporte de ese hueco que atravesamos para ingresar a un lugar tibio, donde seguramente habrá un fuego prendido. Piso y sostén.
Umbral es una
palabra que suena bien, ¿no? Tiene algo de murmullo y de refugio húmedo en esa
U amalgamada a la M sensual y a la vibración sonora de la pareja BR, ¿no creen?
Díganlo en voz alta, saboréenlo: umbral...
Me gusta pensar,
a veces, también en las etimologías. Umbral reúne lumbre, que es luz, y limen,
que es límite. Atravesar el límite, ir más allá, iluminar(se). Juguemos,
podemos pensar nuestro propio significado.
Creo que cada
una de nosotras ha intentado en este taller un breve espacio para encontrarnos,
entre todas y cada una consigo misma. Las palabras nos condujeron. A veces
fueron áridas, otras veces nos llenaron de besos; hubo desiertos también,
travesías en soledad, cuartos cerrados y también demasiado luminosos,
agobiantes.
Quizás. Y quizás
hubo otras cosas. Momentos para pensar en la literatura, en qué puede ser enseñar
literatura. Momentos para degustar la propia escritura, para sentir "yo no
sabía que sabía"...
Contémonos,
entonces, en este fogón de fin de año, de breve despedida, qué nos pasó en el
taller, así como lo hicimos en la clase última. Si tienen ganas, claro. Y
subimos, además, esos versos locos, apurados, pueriles, a borbotones, que
escribimos y leímos en el aula sobre nuestra propia palabra.
Profe Beatriz
MICAELA
PEREYRA
El
taller para mí fue una retrospección hacia cosas que ya había sepultado en
algún rincón. Aún me es difícil explicar con palabras lo que realmente quiero
decir, eso es lo que más me cuesta por eso muchos escritos no han llegado a ser
como yo quería, pero sé que es cuestión de ejercicio y práctica.
las
consignas me resultaron muy buenas a la hora de escribir, de hecho con el
cuento final que no tiene consigna aún me siento en una controversia porque no
se me cae una idea.
pensaba
escribir sobre cualquier otra cosa que no tuviera que ver conmigo. y las
consignas me llevaron a mí. me pude sanar. era necesario en algún momento en
vez de reprimir, contar - liberar. y pude armar otra historia y curarme de
otras cosas.
agradezco
a las profes y a las compañeras por todo el cariño brindado, fue un grupo
hermoso.
les
dejo lo que escribí la última clase:
Escribirnos.
construir-nos
letra
a letra.
esto
somos
almas
desnudas
en
un papel.
dejamos
el sello
infinito
de
nuestra
esencia.
nos
creamos
desde
el primer trazo
hasta el punto final.
no
perecemos,
nos
volvemos
eternas.
GRACIAS
POR TANTO!!!
pd:
Betty, esta es la consigna más bonita que has escrito!! :)
Miki.
ANA LAURA MAZUECOS
Mi
experiencia por el taller fue muy agradable y satisfactoria, principalmente por
el clima que se creó a partir de la modalidad del taller. Particularmente, me
gusta mucho ese enlace que se crea entre los que asisten a un taller porque
trasciende aun después de finalizado el curso y, en mi caso, es importante ya
que yo no había tenido un espacio para compartir con estudiantes de la misma
carrera y de distinto curso. Es a partir de esta oportunidad que me llevo un
poquito de cada una de las chicas conmigo, a través de sus palabras, de sus
modos de hablar y compartir sus intereses, dudas, preocupaciones y alegrías.
Gracias
al taller pude animarme a escribir sobre mi biografía y temas que jamás habían
tenido lugar en mis proyectos de escritura. A la vez, me permitió animarme a
mostrar mis escritos y hacerlo con confianza porque el grupo y las profes
creaban ese clima de seguridad y escucha que me dejaban tranquila para
exponerme. Aunque en el evento final me temblaron un poco las piernas y la voz,
quería leer para superar algunos miedos que se aparecen cuando hay personas que
uno no conoce, profesionales, amigos, y teme ser juzgado.
En
el trayecto por el taller fui conociendo al grupo y me sentí muy cómoda, más
cuando me sentía acompañada y veía que no sólo yo estaba teniendo cambios porque
todas nos íbamos descubriendo. Este proceso de conocimiento, supongo, que cada
una lo fue viviendo en su interior, o al menos yo lo viví así. Como ya lo
comenté el último día, gracias a este proceso de escritura pude resolver
algunas cuestiones personales y reafirmarme en algunas ideas que divagaban en
mi cabeza.
Me
encantó conocer a las chicas y saber que todas tienen algo digno de ser contado
(me quedó la frase). He leído y escuchado cosas sorprendentes y las animo a que
sigan aventurándose a la narrativa!!!
Agradezco
a las tres profes por el espacio y el cariño que nos dieron a cada una de las
alumnas y, por supuesto, que me encantaría volver a participar de cualquier
tipo de taller que realicen porque siempre me llevo hermosas experiencias y me
purifico de alguna forma. ¡Saludos
a todas!!!
AGOSTINA
MEDINA
El
taller fue un espacio al cual recurrí por la inquietud que me genero saber de
qué se iba a tratar.
En
este espacio fue donde me encontré con muchos recuerdos, conmigo misma y con la
escritura en relación a la narrativa. Eso fue lo que más me costó, ya que, a mí
no me gusta escribir narrativa o tal vez me cuesta mucho y por eso nunca supe
escribir. El taller me brindo todas las herramientas necesarias para que
emprendiera mi camino por la narrativa, si bien pienso que no logre afianzarme
a este tipo de escritura, creo que fue un gran paso haber llevado a cabo todas
las producciones hechas porque siempre pienso que por algo se empieza y
lograron sacar de mi algo que ni yo pensaba que tenía guardado.
Si
bien reconozco que leía muy pocas producciones de mis compañeras o entraba poco
acá, cabe aclarar que es por mi mala relación con la tecnología lo que leí y cuando
preguntaba a mis compañeras de que habían escrito ellas o las otras me gustaron
mucho y eso también era un aliento para seguir escribiendo, las producción de
mis compañeras siempre estaban geniales y eran lo mejor, mucho mejor que las
mías, entonces yo siempre me esforcé para que la mía quedara así, era un
incentivo que me ayudaba a la hora de escribir.
El
taller me ayudó mucho, aunque debo aclarar que desde mi persona no le preste la
debida atención, pero me gusto el grupo que formamos, haber compartido las
producciones y sobre todo haber confiado en el otro que teníamos al lado o al
frente que es algo muy importante.
Un
beso grande, gracias por todo en este espacio!!!
AYELÉN
ALTAMIRANO
El
taller, un espacio para encontrarme conmigo misma. Él me sirvió, como todo
taller, para escribir porque no lo acostumbro a hacer, es decir, fue el
empujón, como los talleres del año pasado, que me invitaron a narrar, a darle
libertad a mi imaginación, a buscar en mi interior. Si bien, escribo
constantemente al hacer trabajos, pero no implican utilizar mi creatividad. Sé
que no soy una narradora profesional y que aún me falta bastante para serlo o
quizás nunca lo sea pero a través del taller jugué a serlo, intenté colocarme
el rotulo de una narradora. Quizás si hubiera aprovechado y brindado más tiempo
al taller, mis producciones hubieran sido otras.
He
cumplido con la entrega de los trabajos pero no en la participación de leer y
comentar las producciones de mis compañeras, sabré entender la nota que me
corresponda por eso y por de la calidad de mis producciones. Como no asistí a la
última clase de producción de un poema o fragmento, les dejó el
"poema", si es el nombre que le corresponde, que leí en el cierre del
taller de narrativa:
Aquel
viejo nogal
que
lleva años de resistir,
fue
el único testigo de lo que pasó,
esa
tarde de otoño entre tú y yo.
Ni
los pájaros se percataron,
ausentes
en su vuelo trivial.
Ni
el viento que nos rozó,
se
dio cuenta de lo que sucedió.
Solo
aquel viejo nogal
que
lleva años de resistir,
pudo
apreciar y en su corteza grabar
lo
que pasó entre tú y yo.
CORINA
MEICHTRI
El
taller para mí, significó un lugar para poner en palabras lo que casi nunca
digo, en él aprendí a expresar cada actividad partiendo de la ayuda de las
profes y de las lecturas de las producciones de mis compañeras que me sirvieron
de referente en toda esta etapa, ya que muchas veces me sentí incapaz (no sé si
es la palabra correcta pero no se me ocurre otra) de lograr, sin un empujoncito
las actividades. Gracias a este espacio me fue posible conocerme más a mí misma
y a mis raíces como así también a descubrir qué tipo de narradora soy, cuáles
son mis virtudes y mis defectos con respecto a la escritura.
Además,
ha sido una experiencia muy enriquecedora a nivel personal porque me cuesta
soltarme, ya sea para charlar o para compartir mis producciones con las
personas que no están constantemente en mi entorno. Sin embargo, les agradezco
a cada una, porque gracias al espacio de confianza que se creó pude aprender a
tomar confianza y a expresarme de a poco, sin miedos.
EVELYN
OLIVA
Creo
que si tuviera que definir con una palabra la experiencia en el taller seria
“encuentro”, justamente fue eso, buscarnos y encontrarnos, bucear en nuestra
historia, en nuestros antepasados, nuestros recuerdos. No fue ninguna tarea
fácil, contar nuestras experiencias sin tapujos llevó tiempo, pero creo que las
actividades planteadas por las profes no solo funcionaron perfectamente sino
que también nos permitieron conocernos aún más. Conocer la verdad del otro, sus
anécdotas, sus travesuras. Fue muy placentero escuchar a mis compañeras leer y
aún más leernos y comentarnos en el campus virtual, algo totalmente nuevo, pero
a la vez muy enriquecedor.
Personalmente
creo que atravesé el límite al escribir sobre algo que nunca se me hubiera
imaginado, algo tan simple como uno mismo. Como dije la última clase, las
actividades de escritura fueron muy profundas, cada palabra plasmada recorría
mi historia, me la recordaba y eso fue muy movilizante ya que fue una escritura
modelada por los sentimientos más puros.
Fue
un enorme placer el taller, recorrerlo junto a ustedes.
Les
adjunto el poema escrito la última clase:
Pequeña
en la inmensidad
Me
desnudo completa
Plasmo
mi verdad con tan solo
Algunas
letras.
Profunda,
Imagino
y escribo.
Las
palabras vuelan al viento
Dando
tantos remolinos.
En
esa vorágine te intento buscar
Y
juntos salimos a bucear.
Palabras,
letras, oraciones
Toda
mi verdad,
Y yo
esperando que me leas
Para
invitarte a volar.
Besos
y abrazos para todas!!!
FLORENCIA
ANDRIGHETTI
El
Taller fue para mí un desafío. No encuentro otra palabra que lo describa mejor;
me invitó a encontrarme con mi pasado y conmigo misma, me ayudó a construirme y
encontrar mi esencia. Fue un desafío porque implicó una búsqueda y un choque:
la búsqueda de lo que me ha traído hasta acá y el choque de eso que soy, y que
no sabía que era. Cada actividad forjó una reacción dentro de mí, a veces de
rechazo, a veces de impulso. Pero todas las consignas me invitaron a
reflexionar y a encontrarme con las letras. Aprendí que lo que viví y vivieron
aquellos que están a mi alrededor alcanza para cientos de narraciones, sin
necesidad de buscar más lejos, sin necesidad de contar historias que no son
mías, que nada tienen que ver con mi vida, con la que soy.
Siento
que gracias al Taller di un paso más en mis procesos de escritura y cada
experiencia formará parte de mis próximas producciones. No cumplí con todas las
actividades, y de las que hice, muy pocas compartí, porque es algo que todavía
me cuesta. Algunas solo las conoció Bety o Euge, y otras pocas compartí en el
foro. Me disculpo por eso.
Gracias
a cada una por enseñarme de ustedes en sus escritos. Gracias a las Profes por
ayudar a conocerme a través del arte de escribir (que por ser arte no deja de
ser trabajo arduo). Gracias al Taller por brindarme un espacio más de
producción, que tanto necesitamos los que amamos la Literatura.
Les
comparto uno de mis poemas porque supongo que escribir poesía no me cuesta
tanto como la narrativa, y por eso fue desafío, por eso prefiero narrar. Esto,
para mí, es la palabra:
De
hierro
No
se rompe
No
se daña
Nadie
la olvida.
No
muere
No
calla
Lo
dicho, dicho está.
Justa,
Precisa.
Directa
al corazón.
Y
traspasa
Cada
hueso,
Cada
vena,
Cada
lágrima.
Es
de hierro.
No
se dobla,
No
se quema,
No
se rompe.
Poderosa,
Alegra,
Revive,
Calma.
O
también mata,
Destruye,
Destroza,
Desarma.
Si
la dices,
Dicha
está.
GABRIELA
ZAVALA
¡Qué
lindo fogón! Ciertamente, como decía Beti, para mí este taller fue un umbral.
Un principio, una base, algo que invita a nuevas experiencias. Conocí a
personas que, de otra manera, no hubiese conocido. Aprendí de un plantel de
profesoras que me llenaron de sabiduría y de ternura. Tantas vivencias, tantos
"yo", tantas personalidades distintas. Son cosas de la vida que la
hacen más vivible.
Me
choqué con actividades que me hicieron pensarme y repensarme. Actividades que,
en ese juego de convertirme en una escritora que piensa en un lector, me
llevaron a encontrarme conmigo misma. El pensar en el otro me hizo pensar en
mí, en qué quiero que ese otro sepa de mí. Y para saber qué quiero que sepa
tengo que descubrir qué es lo que fui, lo que soy y lo que quiero ser.
El
taller me ayudó a buscar un estilo. A jugar con las palabras y los géneros.
¡Qué linda la anécdota fundacional! ¡Qué lindas las aguafuertes! ¡Qué lindo
pensar un relato "entre mujeres"! Obviamente que me encontré con
algunas consignas que no me gustaron tanto, que fueron realizadas sin una
expectativa de parte mía. Al igual que otras por las que sentí lo mismo y, al
animarme, me encontré con un resultado interesante. Pido disculpas por no
comentar algunas producciones de mis compañeras pero las he leído, claro.
"Yo
no sabía que sabía" narrar. Y este taller significó empezar a saberlo.
¡Gracias
a las profes y a las compas por compartir/compartirse!
Les
dejo el poema:
Palabras...
Palabras
que bailan
y se
burlan de los versos tristes
que
suelo parir.
Palabras
que besan
queman
y marcan la piel.
Palabras
que buscan
te
buscan, los buscan
corren
desesperadas al encuentro
de
quien se fue
de
quien está
de
quien nunca existió.
Palabras
que azotan
asfixian,
ahorcan
matan
y resucitan.
Palabras
que hacen el amor
en
una búsqueda intensa del decir.
Palabras
que me persiguen
escapo
y me atrapan.
Escribir
esas palabras
que
se hacen alma en el papel
cobran
vida y hablan.
Te
dicen lo que no se dice
lo
que siempre quisiste decir.
Palabras
que exorcizan las escamas
de
un cuerpo rugoso y lúgubre
en
un cuerpo suave y tierno.
Escribir
la vida
esa
que siempre quise
que
tengo y que no tendré.
Escribir
la muerte.
Escribir
el misterio.
GIULIANA
CAPELLINO
El
taller significó para mí un lugar de encuentro conmigo misma, con amigas, con
profes, con personas hermosas que por diversas razones aún no conocía. Sí, la
verdad, participar del taller fue atravesar un umbral para llegar a un lugar de
luz, con personas de luz, también. Cierro esta experiencia llevándome
recuerdos, pequeñas cosas que me llenaron el alma y abrazos que necesité mucho.
Encontré
un incentivo para volver a escribir sin querer ser de repente Cortázar o
Pizarnik, entendiendo que cada uno de nosotros tiene cosas muy pero muy
interesantes para contar, y otras cosas no tan interesantes pero a las que se
les puede poner un poco de piripipí.
A
manera de cierre sólo les puedo decir a cada una de ustedes: ¡mil gracias! me
sentí como en casa :D y ustedes hicieron que eso fuera así.
Les
dejo las palabras que pude escribir la última clase:
Soltar
palabras
expandir
sensaciones
se
parece a volar
Huellas
continuas
reflejos,
abrazos, impulsos
Bancos
de plaza, infinito atardecer
mirar
el cielo, dejar llover.
¡LAS
QUIERO MUCHO!
GIULI
JULIETA
DOMINGUEZ
Buenas
noches! Acá vengo acercándome de a poquito a este fogón. Qué lindo pensarnos
alrededor de una llama enorme, de puro fuego, que nos abriga, nos da luz, nos
invita a soltar. ¡Ay, soltar, saltar! ¿Qué viene después? ¿el vuelo, quizás?
Creo
que eso significó, para mí, el taller. Un vuelo. Pude encontrarme, preguntarme
qué es lo que tengo, con qué cuento, qué traigo. Volver a mirarme. Con esto me
refiero, a construir a través de la mirada del otro, una parte de mí, que no
era capaz de mirar. Que no quería ver.
Esas
miradas impulsaron muchos de mis saltos para soltar. Soltar lo que se nos
trababa en la garganta, en la mente, en un pasado no dicho que pudimos, luego
de habernos raspado fuerte las rodillas en el intento, largar.
Fue
eso. Una caricia, un soplo, una cachetada, una aproximación al vuelo. Un
reconocernos decidores, de voz propia y valiosa.
Un
espacio que nos permitió desplegar las alitas, aún pequeñas, que no dudo crecerán.
Siento que me llené por dentro de algo. No sé qué es, pero es algo hermoso.
Simplemente
GRACIAS. Descubrí que hay mundos gigantes detrás de cada persona.
Aunque
existen millones de palabras me ocurre, aquí, particularmente que...
"Las
palabras nunca alcanzan
cuando
lo que hay que decir
desborda
el alma" J.C
Aquí
el poemita que surgió en clase:
Escribo.
Tras
una lágrima
la
soledad
desaparece.
Soy
yo
quien
tritura el alba
para
nombrarla.
¿Lloverán
palabras
ésta
noche?
¿Qué
boca
me
dará el aliento?
¿Quién
alumbrará
el
silencio?
Qué
palabras podré
tatuar,
para decir,
para
ver,
al
sol
más
hermoso,
luego.
Les
dejo un abrazo GRANDE, GRANDE!! Sean felices. :'D
MARIANA
CATTANI
El
taller para mí fue realmente un desafío, nunca antes me había sentado a
escribir sobre algo, solo en algunas ocasiones que escribía cosas sueltas pero
sin ninguna importancia. Hubo actividades con las cuales me enoje porque
pensaba que no tenía datos suficientes como para poder llevarla a cabo, sin
darme cuenta que buscando uno realmente encuentra, con otras quería escribir y
escribir porque me emociona mucho hablar de mi familia sabiendo las cosas por
las cuales cada uno de los integrantes de la misma pasaron, pero cada una de
esas actividades fueron interesantes, innovadoras y te incentivaban a escribir.
La
verdad me costó realizar cada actividad porque si hay algo que no se o debo
mejorar es mi redacción cosa importante en la carrera que estoy realizando,
pero gracias a las profes puedo decir que he mejorado, al menos un poco,
siempre tuve la ayuda constante de ellas y me dieron confianza la cual me
permitió desenvolverme más de lo habitual. Me encanto haber conocido a gente
tan maravillosa como ustedes.
El
ambiente del taller fue hermoso hubo respeto entre nosotras y una participación
por parte de cada una. Permitió conocerme a mí misma y de dónde vengo, saber
qué es lo que soy capaz de escribir o mejor dicho que es lo que soy capaz de
escribir.
Gracias
a cada una de ustedes!!!!
MILENA
MELGAREJO
Uyyy,
¡cuántas cosas para decir!
Primero
quiero retarme por no subir todos mis escritos y por no comentar todas las
actividades que realizaron mis compañeras, aunque sí las leía. Fue un
obstáculo, en todo este año, no tener internet en donde vivo, por eso
aprovechaba a leer en clases jaja. Pero no me estoy justificando. También,
lamento con todo mi corazón no haber podido asistir al cierre del taller.
Agradecer
y felicitar a mis profes por crear estos espacios que, estoy segura, a todas
nos llenan el alma.
Este
taller me hizo transitar varios estados. En mi vida personal no estaba viviendo
un buen momento al empezar este cuatrimestre y, la primera actividad, realmente
me cortó al medio. Lloré, me reí, me ilusioné, tuve esperanza y fui feliz al
conocer a tantas personas que sería muy difícil conocer si no existiesen estos
espacios.
Ese
"yo no sabía qué sabía" es tan lindo, profes. Porque, en mi caso, soy
bastante insegura y algo más de lo que me llevo es un poco más de seguridad y
confianza en mí misma.
Gracias
a todas mis compañeras porque siento que crecí un montón compartiendo sus
escritos clase a clase. Uyy, escribí un testamento.
Les
dejo el poema que escribimos la última clase, sin correcciones porque fue lo
que me salió en el momento y no quise cambiarlo.
También
les dejo un gracias y un abrazo inmenso a todas!! Las quiero mucho <3
El tiempo
te trajo hasta mí
¿Una
herramienta bella
O un
arma?
¿Una
caricia
O
una trompada?
¿Un
abrazo
O un
cachetazo?
¿Para
mí…
O
para vos?
Para
el mundo, o no…
Para
vos, mi guía.
Para
liberarte
O
para callarme.
Para
encontrarme,
Para
perderte.
Para
odiarme,
Para
quererte.
Para
mostrarte…
Para
mostrarte
El
camino más ambiguo
Para
convencerte, o no,
De
que el placer
Que
siento al nombrarte,
No
se compara con nada.
ORNELLA
CECCHINI
Desde
mi humilde opinión, creo que el taller me ha servido para darme cuenta de que
cada momento, cada circunstancia, pequeñas cosas que parecen ser
insignificantes en el día a día, tienen su sentido y su por qué. Aprendí eso, a
encontrarle sentido a mínimas cosas que antes no lo hacía, desde un sueño, una
palabra, un silencio, una mirada, inclusive a la rutina de todos los días...
Creo
que también puede encontrar cosas que tenía guardadas adentro mío y hacerme
preguntas, como ¿Quién soy? ¿Por qué? ¿De dónde vengo y hacia dónde voy?
Por
último me ha servido para poner práctica la narración, la escritura, prestar
más atención al hacerlo, en detalles que antes no tenía en cuenta. En esto han
influido mucho los relatos que leían en clase mis compañeras. Me he sorprendido
y he disfrutado cada uno de ellos.
Muchas
gracias por esta hermosa etapa, de corazón.
Y
perdón por no haber comentado los trabajos de mis compañeras, es que como ya
les conté mi computadora está rota y la de mi esposo no tiene Microsoft,
entonces no podía abrirlos, pero he asistido a todas las clases y he disfrutado
con el corazón los relatos que me han dejado de recuerdo en la mente mis
compañeras. Por esto mismo tampoco he subido todos los trabajos al foro, pero
tengo todos los borradores manuales. Besos!
SOL
NESPOLATI
Muchas
cosas ya he dicho con respecto al taller. Más que agradecerles porque, como
comentaba, anotarme y asistir a la primera clase no fue nada fácil porque ya
iba apagada, con el pensamiento de que yo no podía dar más de lo poco que daba.
Lo que no significa que ahora pueda dar más, simplemente ahora lo puedo dar con
más seguridad de mí misma... que algún día lo pueda mejorar, eso sí. Algún día
acá nomás, en las vacaciones por ejemplo, cuando se tenga tiempo de empeñarse y
trabajar relajada y con tiempo.
Siempre
se puede dar más y mejor (ya parezco una campaña política) siempre y cuando se
comience por uno mismo, trabajando sobre la propia persona para recobrar la
confianza que le da una luz propia. Una luz que se intensifica como las
lamparitas de bajo consumo, poco a poco hasta lograr un resplandor muy fuerte y
claro... No dejar de trabajar en uno mismo, para no perder la luz propia y que
después todo lo que hagamos sea opaco.
Y en
eso el taller me ayudó, teniendo confianza en mí aunque sea para animarme a
entregar los escritos para que los puedan leer, perdiendo la vergüenza. Me
ayudó a ayudarme, (y acá suena como una clase autoayuda o de rehabilitación) en
fin, me ayudó a iluminarme, para poder ponerle un poco de colorcito otra vez a
mi vida rutinaria, que ya la veía bastante apagada por todos los agobios de las
responsabilidades. Ver la vida como la ve un poeta, como un poema, como una
canción... esas que hasta las más tristes son hermosas.
Rescatar,
por último, la locura de ponerse a reconstruir nuestra historia y, de todo eso,
elegir una que creamos que sea la fundante. Poner en cada actividad, nuestra
voz, nuestra perspectiva, nuestra elección de poner una palabra y no otra, de
elegir esa historia y no otra... Porque si nos ponemos a ver, en todas había
una elección, historias antepasadas... hay -si se las busca-, más de una,
historias de amigas, mujeres, cuentos tradicionales... todo; y sin embargo, por
alguna razón, elegimos ESA y no otra. Y bueno, atrás de esa opción también hay
algo de nosotras, no? Por algo... por algo elegimos lo que elegimos, así sea
por conveniencia o porque era la más corta, ya hay una huella ahí, un rastro de
nosotras en una simple alternativa.
Porque
la escritura es también eso, ¿qué les parece? elecciones que nos descubren /un
poco, de a poco/ lo que somos.
Un
beso grande!
NATALIA
MANA
Hola
a todas!
No
es fácil poner de forma clara y concisa los sentimientos encontrados después
del paso por el taller. Recuerdo, aún, cuando me junté a merendar con Bety para
sacar afuera un poco los dramas que tenía, tengo y quizás tenga. Todas tenemos
tiempos difíciles, estoy segura; Bety me invitó a participar del Taller que
realizarían con Euge y algo me decía que tenía que hacerlo. En producción, la
verdad dejé mucho que desear, pero como alumna, como lectora, como oidora de
historias traté de poner lo mejor. Quizás mi escritura no ha mejorado mucho,
pero como dije en la última clase, mi visión de escritura y de literatura por
qué no, han cambiado muchísimo. Eso para mí es lo valioso. Conocí personas
magníficas que de otra forma no lo hubiese hecho. Me di cuenta que hay otra
forma de estar, permanecer, relacionarse, crear dentro del ámbito universitario
tan rígido a veces. Y me alegra mucho que haya muchas personas apostando,
trabajando y transmitiendo a través del lenguaje poético.
Alguna
vez escribí unas palabras sobre el lenguaje poético, pero a esto lo hago
extensivo a toda práctica de escritura y, aunque sigue sin ser suficiente, a la
hora de querer aprehender o abarcar algo tan enorme como el lenguaje que nos
traspasa de punta a punta es necesario cobijarlo y exprimir de él todo lo que
podamos:
Lenguaje
precoz, impotente. Lenguaje infinitamente regenerado, muerto, degenerado.
Lenguaje amortajador de lenguas, lenguaje vómito y jamás vasto.
Lenguaje
aullido, pintura y melodía de éste nuestro mundo. Lenguaje poema en su estado
más puro, natural, exento de maniobras manipuladoras, hipócritas, demagogas,
lenguaje que quiere y dice.
Al
igual que en un espiral que gira eterno, todos, nos abrazamos, repudiamos y
volvemos a cobijar en el lenguaje. ¿Qué haríamos sin él, raza humana que crece
bajo su designio?, ¿podremos eliminar el estigma de nuestra condición?
Considero
que cuando el poeta canta, dice o escribe, simplemente, se apodera del lenguaje,
lo hace suyo, lo cuestiona. Sólo ahí la poesía puede volverse reflejo de la
realidad, sinónimo de la voz de todos, canal de salida para las perpetuas
perplejidades, incertidumbres.
Alberto Girri, dice:
(no,
"Quien habla no está muerto",
sino
"Quien habla probablemente no está muerto")
El poema, heredero del lenguaje, único
portador de las palabras simples, libres de pintoresquismo y dotado sobre todo
de la magnífica mixtura que significa decir y morir un poco, o no decir, y
morir de todas formas.
Gracias
por tanto, las abrazo
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