Hemos trabajado
en la recuperación de escenas de familia; algunas que venían rodando despacito
de generación en generación y que nosotras recuperamos para renovarles la voz;
otras vivenciadas por nosotras mismas, en el más acá de la anécdota recordada
con tristeza, con alegría, con asombro, con orgullo.
En ambos casos,
hicimos el esfuerzo de explayarnos en las descripciones, intentando
comprender por qué se actuó así: por qué una madre envía a su hijo todavía niño
hacia un remoto lugar de esperanza; por qué una abuela juega con su nieta al
regreso de la escuela…
Les proponemos
ahora un nuevo ejercicio, todavía en la línea de recuperar episodios vividos
que por alguna razón no olvidamos, pero con nuevos desafíos que encontrarán en
la consigna que acerca unas ramitas al fogón para que continúe encendido y nos
convoque a contarnos más secretos de mujeres…
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